El alumnado inmigrante,
muy diverso, se encuentra en situación de desventaja por tener que iniciar una
nueva vida en un contexto social, cultural y educativo desconocido,
frecuentemente inmerso en una situación familiar desestructurada o con dificultades
económicas, la mayoría de las veces sin dominar la lengua vehicular de la
escuela y, a menudo, con desfases curriculares. Por todo ello, resulta
necesario prestar atención a sus necesidades educativas, para que puedan:
-
Sentirse
integrados/as como otro miembro cualquiera de la comunidad educativa.
-
Conseguir
una competencia comunicativa adecuada.
-
Familiarizarse
con la nueva cultura sin perder la propia.
-
Recibir
una atención adecuada a su situación curricular e implicar a la familia en su escolarización.
La respuesta que tenemos que dar a estas situaciones requiere un análisis de la
situación específica que se nos presente en el centro, que nos permitirá tomar
las medidas organizativas y curriculares oportunas para el colectivo de alumnos
y alumnas, sin considerar que los y las inmigrantes son un grupo separado, sino
un factor más que enriquece la diversidad del centro. En resumen, las
necesidades educativas de este alumnado son:
LINGÜÍSTICAS:
desconocimiento de la lengua vehicular, lo que incide en el aprendizaje y en
las relaciones interpersonales.
CURRICULARES:
dependiendo de la escolarización anterior, nos podemos encontrar con
deficiencias en los saberes instrumentales.
TUTORIALES:
afectan al proceso de integración en el ámbito escolar y social, por la
diferencia entre normas y costumbres familiares y las del entorno y, en algunos
casos, condiciones socio-familiares desfavorecidas. Por ello, la atención
educativa a nuestro nuevo alumnado se plantea dentro del PLAN DE ATENCIÓN A LA
DIVERSIDAD, incluido en el Proyecto Curricular del Centro, que desarrollará el
PROGRAMA DE EDUCACIÓN COMPENSATORIA para promover la atención a los
inmigrantes.
Las
siguientes estrategias que explicaremos son:
→ Crear
condiciones de interacción oral Proporcionar contextos de negociación y
reflexión en el proceso que se desarrolla, es una necesidad insoslayable en las
clases de ELE. Al alumno hay que ofrecerle espacios que aumenten las
posibilidades de que gane control sobre las EC y ejerza su autonomía, por lo que,
estimular el desarrollo de la motivación, la autoestima y las capacidades, a
partir de la creación de un clima favorable y una atmósfera de confianza y de
comunicación, deviene en imperativo real en los momentos actuales. La
orientación de tareas extra docentes y proponer proyectos (de grupos o
individuales) o actividades que sean desarrolladas por los aprendices que
faciliten el intercambio oral durante la clase, constituyen acciones concretas
fácilmente aplicables en nuestra labor cotidiana como profesores de ELE
→
Crear actividades de interacción oral, se clasifican en dos tipos de
actividades: en actividades de comunicación funcional y actividades de
interacción social. Entre las primeras, este autor incluye aquellas en las que
los estudiantes tengan que resolver problemas, “obtener información y en las
que lo más importante es transmitir significados del modo más eficaz posible
(...) con cualquier recurso que tengan a su alcance”. En cuanto al segundo tipo
de actividades se remite al tema de la adecuación, en tanto crear actividades
que hagan que el estudiante seleccione la lengua teniendo en cuenta el contexto
social en el que se desarrolla la interacción. A partir de considerar esta
división, sobresale la importancia de convertir nuestras clases de ELE en
contextos propicios para lograr armonizar la funcionalidad y la adecuación
sobre la base del empleo de EC, en un trabajo coherente que contemple la
inclusión de habilidades que potencien este uso estratégico, ya que el éxito de
la comunicación no depende sólo de cuánto conocimiento lingüístico se posea de
la lengua meta, sino también de cuán eficaz se sea para maniobrar y guiar la
conversación de acuerdo a la situación específica. Es conveniente, por tanto,
convertir la clase en contexto de interacción social donde se propicien
actividades lúdicas que potencien el trabajo con EC “cómo maniobrar con largos
turnos de conversación, saber cómo se interrumpe a otra persona, cómo se cambia
de tema” (Barroso, 2000), o cómo percibir si lo que se dice está siendo
comprendido correctamente. De la misma forma, el tratamiento de situaciones
disímiles en las que los estudiantes se verán inmersos en el entorno social,
implica que hay que valerse, inteligentemente, de actividades de simulación,
juegos de roles, situaciones auténticas y dramatizaciones, que además de
propiciar el dinamismo y la creatividad al proceso, permitan la puesta en
práctica, de manera espontánea, de los recursos comunicativos para conseguir
entender y ser entendido, sin prestar atención a que el discurso pueda o no
estar correcto lingüísticamente en términos de lengua extranjera. “También son
muy efectivos los debates, como otro tipo de actividad que utiliza el contexto
docente como espacio interactivo” (Barroso, 2000), que se orienten de forma tal
que los estudiantes ofrezcan sus opiniones, experiencias, criterios,
aprovechando las oportunidades que tienen a su disposición, de utilizar,
siempre que lo necesiten, recursos alternativos estratégicos para paliar las
dificultades lingüísticas, que le permitan expresarse y hacerse comprender.
Todas estas propuestas pueden ser adaptadas a los tres niveles de enseñanza y a
las necesidades específicas de cada grupo y estudiante a partir de la
negociación y la flexibilidad de la dinámica del proceso de enseñanza-aprendizaje,
de manera que el profesor ofrezca posibilidades y opciones, “cediendo pequeñas
parcelas de responsabilidad a los aprendices, sin imposiciones. Se trata de
estimularlos a que aprendan y usen la lengua de la manera en que les resulte más
útil y a


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